Perdiendo billetes de 50 euros

Imagínate que pierdes un billete de 50 euros. Mmm… ¿se me habrán caido al meterlos en la cartera? ¿Se me habrán caido del bolsillo? Enciendes todas las luces de casa, buscas debajo del sofá, en todos los pantalones. Imagínate que por una de aquellas, los encuentras. ¿Cómo te sentirías?

Pues nosotros somos en nuestra inmensa mayoría como billetes de 50 euros. ¿Cómo es posible? La mayoría de nosotros conocimos a Dios cuando éramos pequeños, algunos gracias a nuestros padres, a nuestras abuelitas, quizá por nuestro colegio… Pero la mayoría de nosotros conocimos de niños que había un Padre protector sobre nosotros que nos mandaba un ángel de la guarda para que cuidara de nosotros.

¿Y qué pasó luego? Pues que o bien nos desencantamos por los errores que han cometido hombres en nombre de la iglesia (las noticias de abusos de menores por parte de sacerdotes han copado titulares), bien porque vimos que nuestros referentes en la fe eran demasiado estrictos o incluso falsos e incoherentes con lo que pretendían enseñar en su religión, o no quisimos aceptar las normas que una congregación nos requería como por ejemplo asistir todos los domingos a misa o una determinada forma de vestir, o bien perdimos la fe al ir creciendo como quien deja de creer en los reyes magos, o bien porque creer en Dios no está de moda, o quizá como rebeldía ante nuestros padres, o bien porque Dios nos “defraudó” al no cumplir algo que le pedíamos, o porque nunca llegamos a experimentar una verdadera relación personal con Dios… La cosa es que muchos, entre ellos yo mismo, al ir creciendo fuimos perdiendo la inocencia y nos fuimos apartando poco a poco hasta ni siquiera creer en la propia existencia de Dios.

¿Y ahora qué? En Lucas 15 nos encontramos con tres ejemplos que Jesús contaba a pecadores (que se apartaron de Dios por el pecado),  publicanos (que se apartaron de Dios por el ansía de dinero y poder) y fariseos (que se apartaron de Dios por culpa de la religión). En ellos vemos como una oveja, una moneda e incluso un “hijo pródigo” se pierden y hay una fiesta por todo lo alto cuando son encontrados. Así es, el cielo se llena de gozo cada vez que una persona que se ha perdido decide restaurar su relación con Dios. Es como encontrar aquel billete de 50 euros que creíamos perdido.

Hay muchas razones por las que una persona puede perder su fe en Dios pero nuestra relación con él, al igual que cualquier amistad, puede ser restaurada. Anímate a conocer más a Dios. ¿Por qué no os dais una nueva oportunidad?

 

  1. Carlos Vaqué

    Bien, un fantástico análisis de las causas del ateísmo si señor (ironía)
    Entiendo que si no se comprende algo es difícil retratarlo, pero que menos que informarse un poquito…

  2. Isra

    Querido Carlos, estos artículos no pretenden ser un análisis riguroso de ningún tema. Más bien, tienen el objetivo de hacerte pensar: si con éste lo he conseguido, ha cumplido su objetivo. Por supuesto, se podría escribir libros enteros sobre las causas del ateismo y los cristianos/as deberíamos de entender mejor como funciona la sociedad. Eso sí, decir que no me informo cuando hablo de un tema me parece excesivo, puesto que de unas pocas líneas no se puede extraer esa conclusión y menos sobre un tema tan complejo. De verdad pienso que muchas personas se identificarán con los ejemplos que describe este artículo, pero si no es tu caso, y quieres contribuir, ¿por qué no nos cuentas un poco más como ves el tema? Criticar sin más es lo fácil…

  3. Carlos

    Vale,
    Ahora cojo y digo cosas como: “La fe es, únicamente, una forma de consolarse ante el miedo a la muerte”
    Y, cuando me digas que es un análisis infantil (porque lo es) yo te soltaré que “no pretenden ser un análisis riguroso” pero que “ha cumplido su objetivo” y que de “pocas líneas no se puede extraer esa conclusión y menos sobre un tema tan complejo” y también diré que si bien “no es tu caso” “de verdad pienso que muchas personas se identificarán”

    Y todo arreglado ¿no?

  4. Isra

    Ostras Carlos, me da la impresión de que te rallas un huevo la piña! Y te digo una cosa, he escrito un artículo más extenso, hablando con gente, ateos y creyentes, porque aunque igual no te lo creas, no sólo nos relacionamos entre creyentes, no medimos nuestras amistades por su grado de fe. Pero tú, sentencias igualmente diciendo que no he consultado ningún ateo, sin darte cuenta que quizá el artículo es una respuesta de trabajo a otro comentario tuyo. Nos importan las cosas que nos decís, las tenemos en cuenta pero tío, paso de dar veinte vueltas sobre lo mismo.

  5. Nacho

    Hola Carlos, supongo que echas a faltar razones basadas en la lógica y la razón, no? Je, supongo que Isra no las ha puesto porque en muchos casos esas son las que nos han llevado a Dios a algunos! 😉 (aquí un ingeniero).

    O tu caso es otro?

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