Pelotas contra la red

Último punto del Tie Break. Rafa intenta ajustar la pelota a la red pero la pelota choca contra la parte superior de ella y se queda momentáneamente, durante un interminable segundo, suspendida sobre la red. Un segundo da para muchos pensamientos. Si la bola cae del lado del contrario, ganará el punto, el set, el partido, el torneo y la gloria que creía perdida. Si cae en su campo, será como servirle en bandeja el torneo a su rival, deseoso de aprovechar sus dos próximos puntos de saque. Cae la pelota. Afortunadamente para Rafa, lo hace del lado del contrario. Es el campeón.

La vida es similar a estos partidos de tenis. En numerosas ocasiones nos encontramos en momentos de infarto, en los que todo puede acabar bien o ser una rotunda tragedia. En los hospitales, personas que tienen la misma enfermedad y reciben el mismo tratamiento, reaccionan ante éste de una forma diferente. Lo que funciona en un paciente, puede que no lo haga en otro.

En estos momentos tan complicados, hay una gran cantidad de personas que acuden a Dios. La mayoría. Y aún así, hay veces que vemos como Dios, por alguna razón que desconocemos, desoye nuestra plegaria. ¿Por qué a veces oramos a Dios y nos da lo que pedimos, y sin embargo, hay veces que parece que no está ahí?

Un ateo diría que es porque Dios no existe, simplemente es juego de probabilidades de que algo ocurra o no. Y encima, si conoce algo de la Biblia, podría decir que el texto nos dice: “Pedid y se os dará” y sin embargo, no es un método ni mucho menos infalible.

Sin embargo, la oración no obliga a Dios a hacer lo que queramos que haga. No funciona así. Dios, como buen padre, quiere educarnos, quiere darnos lo que necesitamos, aunque a veces no entendamos porque no nos da lo que queremos nosotros. Y aunque veces nos permita por insistencia tener lo que le pedimos, aunque al final sea para nuestra contra. A veces, se aprende así.

La motivación para creer en Dios es otra, no es que creamos porque cumple lo que queremos. Creemos en Dios porque es la Verdad. Crees que la tierra no es plana, que el fuego quema y que Justin Bieber es más malo que la tiña. Si me preguntan porque creo en Dios, digo que porque es la Verdad.

Es el primer paso, luego ya analizaré por qué no concede a veces lo que le pido o si estoy cumpliendo su voluntad o no. El primer paso para este nuevo curso es dar un paso de fe. Creamos que es verdad. Vamos a descubrir a Dios. ¿Te subes al carro? Seguimos la semana que viene.

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