Mi cosmovisión

El otro día comentábamos una cosmovisión distinta a la mía, pero, ¿en qué pienso yo? Hoy me toca mojarme a mí.

Como cristiano, creo en Dios como el Creador de todo lo que existe, y a diferencia de los seres humanos, que podemos ser también creativos y hacer muchas cosas a partir de otros materiales, Dios creó todo de la nada. Y toda esa creación era buena.

Y Dios también creó al ser humano, con el propósito de tener una relación verdadera de amor con él, y le dio la capacidad de decidir obedecerle o no. Cuando el ser humano pecó contra Dios, esa relación se rompió y afectó a todas las áreas de su vida: en la relación con Dios, con los demás, consigo mismo y con la creación.

Pero Dios es Bueno, y la moral correcta última es permanecer en su Voluntad. Tanto ama a su creación humana que envió a su hijo Jesús, siendo Dios mismo hecho ser humano, para proveerle un Salvador y pagar por todos los pecados de toda la humanidad.

Dios no desea el mal para el ser humano. Todo lo contrario, ha dado una solución para recuperar esa relación con él, pero es decisión de cada individuo decidir si acepta esa salvación y empieza a caminar el camino correcto o no. Fuera de ese camino, sólo hay condenación. Pero ninguna condenación hay para los que permanecen en Cristo, que tendrán vida eterna como un regalo maravilloso de Dios. El destino final para ellos es un mundo renovado, perfecto y sin pecado.

Jesús dejó muchas enseñanzas sobre la moral. No basta con cumplir las normas que Dios ha revelado en su Palabra, la Biblia, sino que es necesario tener una mente y un corazón limpios y correctos. Esto es imposible para el ser humano por sus propias fuerzas, pero Dios ha posibilitado un medio para poder conseguirlo, a través de su Espíritu Santo.

Y tú, creas en Dios o el espagueti volador, ¿sabrías expresar tu cosmovisión?

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