Compañeros

Tenemos una misión divina que consiste en hacer discípulos allá donde vayamos. ¿Pero qué significa esto?

Jesús, cuando estaba con sus discípulos, les dejó una gran misión común:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones”

En primer lugar, deberíamos definir lo que quiere decir ser un discípulo. Y la definición es muy sencilla: un discípulo es una persona que recibe enseñanzas de un maestro. Algo similar a los jedi. Un maestro debería ser como Obiwan Kenobi, aunque la cosa se vaya de madre y el discípulo acabe liderando el lado oscuro.

Pero en este caso, cuando los discípulos se pusieron a hacer discípulos (valga la redundancia), no les vemos en ningún momento que buscarán hacer discípulos de ellos mismos. En ningún momento vemos que hubiera discípulos de Pedro o de Pablo.

Cuando Jesús dijo tenían que hacer discípulos (y esta misión también nos atañe a nosotros), quería decir que tenemos que hacer discípulos para el Maestro. Y el Maestro es Jesús mismo.

Durante los últimos años he tenido la ocasión de hablar con muchas personas sobre sus inquietudes espirituales. Y es verdad que a veces, al no entender bien esto, podemos acabar haciendo las cosas mal. Sin embargo, cuando entendemos quien es el maestro, y que nosotros no hemos dejado de ser también discípulos en ningún momento, podemos entender cómo debe de ser un discipulado.

Imagínate un terreno lleno de caminos. Todos parecen válidas. Algunas sendas quizá parecen más atractivas que otras. Pero tú eres un caminante más y tienes que decidir que camino seguir. Imagínate que por suerte tienes un mapa que te indica cual es el camino correcto. Y te encuentras con otra persona que está perdida. ¿Qué harías?

Probablemente le enseñarías el mapa y empezaríais a caminar por la senda correcta juntos. Seríais compañeros en el mismo camino.

Eso es el discipulado. Acompañar en el camino. El mapa es el maestro. Tú y los otros discípulos que hagas seréis compañeros. No hay mérito, el mérito es del mapa. Tú simplemente estás haciendo lo correcto. Ayudar al que necesita respuestas.

Y así es como funciona Q – Cristianos Universitarios. Un montón de caminantes que se dirigen al mismo lado, con el mejor mapa que nos podamos imaginar.

Y hay veces que el destino hace que un compañero acabe a miles de kilómetros y sigue siendo discípulo del mismo maestro. ¡Y seguiremos haciendo el mismo camino aunque estemos lejos!

Esta es la gran misión divina que nos ha legado el Maestro. ¿Te atreverás a cumplirla? ¿O dejarás que la gente esté perdida?

Dedicado a Luis, a Marcos, a Samu… y a todos los Qs que están lejos pero siguen siendo nuestros compañeros.

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