¿Apoya la Biblia a la esclavitud?

Algunas personas opinan que si la Biblia fuera de verdad la Palabra de Dios, ésta tendría que ser contundente en contra de problemas como la esclavitud, que afectó a sociedades antiguas (y no tan antiguas, puesto que hace poco más de medio siglo de aquel incidente en el autobús con Rosa Parks). ¿Qué dice exactamente la Biblia al respecto?

Por esta razón y Biblia en mano, he llegado a las siguientes conclusiones que comparto con vosotros:

– El estatus de un esclavo hebreo era diferente al de cualquier otro esclavo. Una persona se convertía en siervo al ser vendido por sus padres arruinados, por haber cometido robo o por propia iniciativa. Los hebreos, aunque liberados de la esclavitud, tenían esclavos (o sirvientes). Una persona podía llegar a ser esclavo debido a su pobreza, una deuda, o incluso un crimen. Pero los esclavos hebreos eran tratados como humanos, no como propiedad y se les permitía trabajar por su libertad. La Biblia reconoce la existencia de la esclavitud pero nunca la promueve. Si el esclavo era hebreo y era lo que él quería, podía ser liberado tras 6 años de servicio. Si no quería, podía ser su siervo por siempre. Lo cual demuestra que había personas que preferían la esclavitud a la libertad, probablemente debido a la protección que los esclavos tenían y al hecho de que eran tratados como seres humanos a diferencia que en otras culturas.

– El esclavo no podía ser maltratado por su amo. Si alguien hería a su siervo o sierva y moría a consecuencia del golpe, era castigado. Si le hacía saltar un ojo o un diente, el siervo o sierva tenía que ser liberado en compensación. Si era esclavo hebreo de un extranjero, entonces podía irse en cuanto tuviera el dinero para comprar su libertad, o rescatado por un familiar. Cuando el esclavo hebreo era liberado a los 6 años, no se le despedía con las manos vacías. Además, había una promesa de bendición de Dios por liberar al esclavo.

– El profeta Jeremías amonestó al pueblo por no liberar a los esclavos hebreos, aunque la ley decía que tenían que liberarlos tras 6 años de servicio.

Todo esto son conclusiones tras leer: Éxodo 21, Levítico 25, Deuteronomio 15 y Jeremías 31.

Sin embargo, vemos ejemplos de cómo otras naciones trataban a los esclavos, como el joven egipcio siervo de un amalecita que David encontró abandonado porque estaba enfermo. Los hebreos no podían abandonar a un esclavo enfermo, al contrario que otras culturas:

Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; [1 Samuel 30:13]

En esos días, el esclavo hebreo era el que mejor tratamiento tenía (tal y como dice en Deuteronomio 15:15, en el que Dios le recuerda al pueblo de Israel que ellos mismos habían sido esclavos en Egipto). Cabe destacar que Dios no condenaba el hecho de tener esclavos, pero como vemos dio reglas sobre cómo tratarlos con dignidad. En definitiva, aunque en otras culturas los esclavos eran tratados de forma inhumana, por ejemplo, Aristóteles (384-322 a.C.) llegó a calificarles de meras “herramientas vivas”, los esclavos hebreos tenían una posición social de dignidad, nada que ver con las naciones extranjeras.

En el Nuevo Testamento, Pablo también dio ciertas pautas como vemos con Onésimo, que siendo esclavo había huido de la casa de Filemón. Pablo intercede por Onésimo y le pide a Filemón que lo reciba como hombre libre.

15 Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; 16 no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. 17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. [Filemón 15-17]

Además, Pablo animó en Efesios 6 a todos los siervos a obedecer con temor y sencillez y a los amos a tratar a sus siervos con dignidad. Esa segunda parte era omitida por códigos civiles de multitud de otras culturas.

Pero si un pasaje deja claro como debe ser la iglesia y como nos ve Dios es Gálatas 3:28. Con este pensamiento acabamos este estudio. Para Dios no hay clases sociales, a los que viven para Él los ve como un único bloque.

No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.

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